El Justiciero Manabita, Como en las peliculas....Historia

viernes, 24 de julio de 2009

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La verdad que hay que tener valor, para hacer lo que hizo Mauricio, yo lo conocí desde que era un adolescente, pues es de mi generación.
Aqui vemos, como una tragedia puede cambiar a un ser humano, de un muchacho callado, muy tranquilo a un hombre valiente.
Que descanse en paz Mauricio el ultimo Manabita con los testículos bien puestos, confirmando así la fama de los Manabitas..






-->"El Justiciero somos todos. Todos y cada uno de los ecuatorianos que reclaman justicia. El Justiciero está en el corazón de todos. Los ecuatorianos aman a El Justiciero porque es el único que resuelve los problemas de la sociedad". La voz surge de debajo de un pañuelo azul. Unos desconcertantes ojos verdes con lentillas rojas incendian de intriga los silencios. El enigmático Mauricio Montesdeoca me mira a los ojos. Como esperando las preguntas inevitables: ¿eres El Justiciero?, ¿has asesinado a más de 100 personas?
Se adelanta respondiendo: "Mira, El Justiciero es una leyenda urbana, un mito. Es un superhéroe. El pueblo le necesita". Silencio. El cristal del salón de reuniones del lujoso hotel Oro Verde, en la ciudad de Manta, refleja a los acompañantes de Mauricio, un guardaespaldas y dos asesores. Hacen gestos con las manos. Al otro lado, el océano Pacífico.
El encapuchado mira nervioso a Redway Velasquez, jefe del Movimiento de Justicia Libertaria Alfarista de Manabí, el partido político que Mauricio encabeza como candidato provincial para las elecciones de mañana. Ahora me mira a los ojos. De nuevo a Redway. Y pierde los nervios, gritando: "¡Dejadme en paz! Ya soy mayorcito, no me hagas señas, sé lo qué contestar". Silencio denso. Una carcajada rompe la tensión. La entrevista, de nuevo, avanza con sosiego.
Una pistola en la cintura
Mauricio Montesdeoca usa ropa policial: un chaleco con la palabra SWAT, botas negras, guantes, pantalones militares. Del cuello le cuelga un collar con una cabeza pequeña de Eloy Alfaro, un revolucionario político local del siglo XIX que llegó a ser presidente.
No se esfuerza demasiado por esconder una pistola en su cintura. "Tengo que defenderme. Han intentado asesinarme varias veces en esta campaña. La Policía, además, me ha negado protección", asegura con tranquilidad. Redway sonríe. Marquitos, el guardaespaldas personal de Mauricio, corrobora las palabras con las cejas.
Mauricio Montesdeoca -37 años, aspecto robusto, alto- continúa hablándome del plan político del Movimiento de Justicia Libertaria Alfarista, inspirado en la figura de Alfaro. "Quiero combatir la impunidad y la corrupción. Mi propuesta de seguridad integral está basada en tres ejes: seguridad jurídica, económica y ciudadana. Quiero incluir estos puntos en la nueva Constitución. Estoy a favor de la pena de muerte para asesinos y políticos corruptos, siempre que se despoliticen las Cortes", afirma en tono afable. Silencio.
Acribillados
¿Quién es Mauricio Montesdeoca Martinetti? ¿Por qué todo el mundo lo asocia irremediablemente a El Justiciero y por qué goza de tanto apoyo popular en la provincia de Manabí?
La historia de El Justiciero comienza el 28 de diciembre de 1997. Tres encapuchados entran en la casa de la familia Montesdeoca, en la ciudad de Portoviejo. Y masacran a los hermanos de Mauricio. Nicola (35 años) y José (30) mueren acribillados. Milagrosamente, Mauricio consigue escapar.
La familia Montesdeoca, que siempre tuvo una buena condición económica, huye a Estados Unidos por razones de seguridad. La tragedia, en palabras del propio Mauricio, deja su corazón "lleno de un dolor incomprensible". Y de una indómita sed de venganza.
Mauricio decide prepararse. Entrenarse con los mejores. Algunos rumores aseguran que se formó en Israel. Otros, con paramilitares en Colombia. Nadie lo sabe a ciencia cierta. Para aumentar el halo de misterio, el nombre de Mauricio Montesdeoca figura entre los desaparecidos en las Torres Gemelas de Nueva York en el 11-S.
Tras los atentados, aparece en Ecuador. Poco tiempo después, comienzan a aparecer personas muertas. Cadáveres de traficantes, de mafiosos, de secuestradores. Cuerpos acribillados. Y un pequeño cartel con el nombre de cada difunto. Chani. El chico del millón. Xavier Bravo Pico. Víctor Hugo. Los principales criminales de Manabí van cayendo. Y muchas veces, con una firma misteriosa al lado: el Justiciero. A finales de julio de 2006, aparecen cuatro cadáveres con un cartel inequívoco: "Ha llegado el tsunami para los secuestradores. El Justiciero".
"Él tiene un modus operandi propio. Siempre mata con varios disparos, en distintas partes del cuerpo. Y deja los cadáveres en los mismos lugares". Habla Pedro Cózar, el jefe de la Policía de Manta. La entrevista discurre tensa. ¿Cómo es posible que no haya ninguna pista después de más de cien asesinatos? Pedro Cózar asegura que no tienen pruebas. Y que Montesdeoca no tiene nada que ver. Al contrario de lo que el propio Mauricio asegura, Cózar afirma que "El Justiciero nunca trabajó para la Policía". "Yo soy nuevo acá. Oí que tal vez colaboró de algún modo", asegura Cózar.
Vinculado a la Policía
En Manta y Portoviejo, las dos principales ciudades de la provincia, la vinculación de Montesdeoca con la Policía es un secreto a voces. Él mismo asegura con frecuencia que no tiene nada que ver con las muertes atribuidas a El Justiciero y que se limita a "ser informante de la Policía".
Pero hay más: un informe oficial del Grupo de Intervención Rápido, del 24 de marzo del 2004, publicado por el diario El Comercio, detalla que los operativos policiales se realizan con datos proporcionados por Montesdeoca. Y con excelentes resultados: cuatro bandas fueron desarticuladas, seis vehículos recuperados y 11 armas decomisadas. Por si fuera poco, otro informe policial hecho público recoge que Montesdeoca participaba en los operativos "con uniforme policial, chaleco, casco y un fusil HK calibre 5.52". Tiene, al parecer, plena capacidad de actuación. Licencia para matar.
El 4 de agosto de 2006, el Justiciero sale parcialmente del anonimato. Concede una entrevista telefónica a TC Televisión. Y reconoce que está limpiando de delincuentes la región porque "su familia fue asesinada". Sus palabras conducen directamente a Mauricio Montesdeoca: "El vacío que siento en mi corazón, producto de la matanza de mi familia, es indescriptible, por eso me he dedicado a luchar contra la delincuencia, para evitar que más gente sienta lo que yo vivo diariamente". Mauricio, más que nunca, es El Justiciero.
Pocos días antes de la entrevista, el 26 de julio, siete diputados y Jorge Zambrano, el alcalde de Manta, firman un acuerdo con SWAT, la empresa de seguridad que Mauricio Montesdeoca formalizó legalmente el 16 de enero de 2005 en la ciudad de Guayaquil. Los diputados recomiendan los servicios de Montesdeoca para luchar contra la ola de secuestros que azota la región. Cuando la prensa pregunta a Jorge Zambrano sobre su acuerdo con El Justiciero, responde confusamente: "Yo hice un acuerdo con un tal Mauricio Montesdeoca, no con El Justiciero".
La campaña de El Justiciero, hecha puerta a puerta y sin grandes despliegues económicos, ha calado hondo en la provincia de Mabaní, una de las más pobres y abandonadas de Ecuador. En la bullanguera playa El Murciélago de Manta, preguntar por él provoca respuestas entusiastas. "Los políticos son unos mentirosos. Necesitamos quince justicieros por lo menos para volar el Congreso", afirma Juan López, que sobrevive alquilando sillas de madera en la playa. Lourdes Vélez, su mujer, asegura que va a votar a Montesdeoca porque "la inseguridad es tan grande que da miedo caminar por las calles".
Antonio Zambrano -25 años, estudiante de ingeniería, look de clase media alta- afirma no compartir los métodos de El Justiciero, aunque reconoce "que ha limpiado la región".
Mano dura
Alberto López, un vendedor de golosinas, cuenta que va a votar a Trajano, del partido del "presidente Correa", pero que respeta a El Justiciero. En las calles polvorientas de Portoviejo, la candidatura de Montesdeoca también genera entusiasmo. "Creo que sería necesario alguien como él. Mano dura a los asaltantes", asegura Javier León, un taxista de 42 años.
¿Solucionará El Justiciero los problemas acuciantes de Manabí, incluida una tambaleante economía dolarizada con una galopante inflación?¿Subirá la renta media de los manabitas, de apenas 320 dólares por persona al mes?¿Hará regresar al 15% de la población que emigró a Estados Unidos y España huyendo de las penurias económicas?
Para José García, editor jefe de El Diario en Manta, el mito de El Justiciero cuaja bien en Manabí porque históricamente "es una provincia abandonada". "Tenemos fama de violentos, de tomarnos la justicia por nuestra mano. Y de tener altos índices de corrupción y violencia", explica García. Esta desconfianza histórica del Gobierno central y de las fuerzas policiales hacen, en palabras de la historiadora Tatiana Hidrovo, que los manabitas busquen "la confianza en otro lugar".
Políticos corruptos
En un país como Ecuador, que Transparencia Internacional colocó en su último informe en el puesto 158 de los países corruptos, un encapuchado Montesdeoca que pide la pena de muerte para políticos deshonestos tiene la popularidad garantizada. "Hay gente que coloca pegatinas de El Justiciero en los coches. Con eso ya se sienten protegidos", asegura José García.
Viernes 21. Hotel Oro Verde. El Justiciero suspira. Y justifica su rostro tapado con mucha ironía. "Amigo, me tapo la cara porque tengo una enfermedad, una alergia contra la corruptitis de corbata y contra la delincuencia en general, en especial aquella que mata a las familias".
¿Llegará El Justiciero a representar a Manabí en la Asamblea Constituyente?Parece difícil. Mauricio habla de boicot. De enemigos que arrancan sus carteles en la calle. Llegue o no a la Asamblea, El Justiciero habrá ganado moralmente. René Moreira, del Movimiento Justicia Libertaria Alfarista, cuenta una anécdota que resume y refuerza la leyenda de Mauricio/El Justiciero: "Íbamos camino de Perdernales, haciendo campaña. Y nos encontramos con una mujer dando a luz en un camino. Mauricio corrió a socorrerla, cortó el cordón umbilical. Después del parto, la señora dijo que su hijo se iba a llamar Mauricio El Justicierito".

Justiciero’ salió del país tras ser amenazado por policías

Julio 07, 2008

MANTA, MANABÍ
Denuncias mutuas enfrentan al ex candidato a asambleísta por Manabí, Mauricio Montesdeoca Martinetti, conocido como el supuesto Justiciero, porque se lo vinculó con asesinatos de personas involucradas en ilícitos en el 2006; así como de policías asignados a Manta.

Los problemas empezaron cuando Montesdeoca denunció en la Fiscalía, Ministerio de Gobierno y Presidencia de la República, que los policías Luis Martínez, Macuco Moreira y Luis Intriago, del Grupo de Apoyo Operacional (GAO), tienen nexos con bandas delictivas que operan en Manabí.

La acusación provocó que el Departamento de Asuntos Internos de la Policía inicie una investigación que está suspendida, debido a que el denunciante no presenta las pruebas que sustenten su declaración, según Pedro Cózar, comandante de la Policía de Manta.

Montesdeoca, quien dirige una empresa de seguridad después de que se especializó en esa rama en Israel y Estados Unidos, se encuentra en el exterior porque teme por su vida, según dijo Redway Velásquez, director provincial del movimiento Justicia Libertaria Alfarista (JLA).

Esa agrupación política patrocinó la participación de Montesdeoca como candidato a asambleísta.

Velásquez afirmó que Montesdeoca no tiene por qué rendir declaraciones “ante nadie”, y más bien exhortó a los organismos competentes a que indaguen el caso para que se percaten del mal accionar de los policías denunciados.

“Lo que pretenden estos tipos es hacer quedar mal a Mauricio (Montesdeoca), ya que este siempre ha colaborado con la Policía. Los denunciados se han convertido en chantajistas, pues sabemos que han amenazado a nuestro abogado Rubén Franco y a un agente fiscal (no reveló su nombre), quien los investiga”, aseveró Velásquez.

El ministro fiscal de la provincia, Agustín Zamora, reconoció que se inició un proceso de indagación por la denuncia presentada por Montesdeoca en contra de los policías, pero además reveló que en esa oficina también se conoce de una acción en contra del ex aspirante a asambleísta.

Esta última fue presentada en el despacho del fiscal César Ponce, quien indaga sobre la muerte de dos jóvenes asesinados hace un mes en Manta.

Montesdeoca descalificó esas acusaciones en declaraciones publicadas por periódicos locales. “Son patrañas para contrarrestar a quienes como yo, siempre hemos combatido la delincuencia y queremos para nuestra sociedad un ambiente de paz”, según dijo.

Mientras, Velásquez acotó que tras las denuncias, Montesdeoca recibió amenazas de muerte, lo que obligó a que se ausentara del país.

Reiteró además que al identificar a Montesdeoca como el presunto Justiciero, lo que se trata es desestabilizar sus aspiraciones políticas, pues aseguró que el ex aspirante a asambleísta busca ser candidato a la alcaldía de Portoviejo.

Montesdeoca también rechazó esas acusaciones en una entrevista que dio a este Diario en 2006, cuando dijo que “una cosa es decir que yo soy el Justiciero y otra es probarlo”.

Crimen
A Mauricio Montesdeoca se lo identifica como el Justiciero, después de que encapuchados ingresaron en 1997 a su casa para asesinar a 4 personas.

Mauricio Montesdeoca
Acusado

“Me llamaron para que ayude en el tema de seguridad, pues temían que los secuestros se expandieran”.

Agustín Zamora
Ministro Fiscal Distrital

“Existen dos investigaciones por asesinato, una contra Montesdeoca y otra que involucra a tres policías”.


MUERTE

El Justiciero fue asesinado en Manabí

Fecha: 16/07/2009

Mauricio Fernando Montesdeoca Martineti fue candidato para la Alcaldía de Portoviejo en las pasadas elecciones.


Según testigos, Montesdeoca, de 37 años, fue abordado esta madrugada por una camioneta doble cabina cuando se aprestaba a ingresar a su vivienda en la ciudadela Ceibos Norte de la capital manabita.
Varios individuos abrieron fuego y, a pesar de que intentó responder el ataque, la gravedad de las heridas provocaron su deceso.
Las pruebas preliminares de Criminalística revelaron que Montesdeoca recibió trece impactos de bala mientras que en su vehículo registró 44 impactos de alto calibre.
Janine Barcia, suegra del fallecido, mencionó que antes de su muerte Montesdeoca mantuvo una reunión en el hotel Ejecutivo mientras que los guardias de la urbanización se alertaron por la presencia de una Chevrolet D – Max que rondaba el sector.

Antecedentes

En diciembre de 1997, la comunidad manabita se conmocionó con el brutal asesinato de cuatro personas en una vivienda, entre los que se encontraban dos hermanos de Montesdeoca.
A pesar de que éste sobrevivió al ataque y viajó a los Estados Unidos para salvaguardar su seguridad, regresó luego de seis meses para colaborar con la Policía en la captura de la banda de "Los Choneros", responsables del crimen.
Días después, varios delincuentes fueron encontrados muertos por lo que Montesdeoca fue asociado con la figura de Justiciero.

Murió "El Justiciero", el último mito manabita


Categoría: Principal Manabí, Judicial

Por: Paúl Panta

Mauricio Fernando Montesdeoca Martinetti, conocido como “El Justiciero”, fue asesinado la madrugada de este miércoles frente a su casa en Portoviejo.



Mauricio Fernando Montesdeoca Martinetti, “El Justiciero” fue asesinado con 13 impactos de bala.

Era lo más cercano a un personaje de ciencia ficción, pero trasladado a la vida real, su historia como “El Justiciero” empezó en 1998, cuando tenía 29 años y fue testigo del asesinato de sus dos hermanos y dos amigos, que perdieron la vida en manos de sicarios.


Desde allí la vida de Mauricio Fernando Montesdeoca Martinetti, un joven de una familia acomodada de Portoviejo, conocido por su vida divertida, la práctica de varios deportes y hasta algunos excesos, daría un giro drástico.


Para proteger su vida se radicó en EE.UU. junto a su familia, país al que viajaría constantemente, incluso su nombre apareció entre las personas desaparecidas en el atentado a las torres gemelas en New York en el 2001.


De regreso en Ecuador, se asegura que colaboró como informante de la unidad élite de la Policía Nacional, Grupo de Intervención y Rescate -GIR- y además se especula que recibió entrenamiento en Israel sobre manejo de armas y combate contra fuerzas hostiles.


Sobre su viaje a Israel, Montesdeoca en varias entrevistas reconoció haberlo hecho, pero para cursos de seguridad, incluso su actividad económica en Manabí era esa, tenía una compañía privada de seguridad.


Es en esta instancia donde se prevé Montesdeoca empezó a vengar a su familia, en Portoviejo inició una misteriosa ola de muertes de conocidos delincuentes y traficantes de drogas, “El chico del millón” y “Manos largas”, personajes de la mafia local, figuran entre las primeras víctimas atribuidas a este supuesto vengador.


Nace “El Justiciero”


El apodo de “El Justiciero” apareció a inicios de esta década, cuando se encontró el cadáver de un conocido delincuente “Chani”, junto a su cuerpo había un cartel con la leyenda “El Justiciero”.


De allí en más hubo otros misteriosos ajusticiamientos atribuidos al “Justiciero” personaje que ya se lo relacionaba con Mauricio Montesdeoca, pero que en las calles era más conocido por su segundo apellido Martinetti.


Su fama creció notablemente en el 2006, cuando Manta fue sometida por la industria del secuestro, la Policía no pudo controlar el brote, fue entonces cuando aparecieron ejecutados 4 supuestos plagiadores con un cartel que decía: “Ha llegado el tsunami para los secuestradores, El Justiciero”.


Montesdeoca ganó fama a nivel nacional en los medios de comunicación, aceptó entrevistas, ¿usted es el justiciero? se le preguntó una infinidad de veces, pero siempre se limitaba en contestar, “yo soy el que soy y hago lo que tengo que hacer”, aunque sí admitió que participó de supuestas jornadas de limpieza de delincuentes en la ciudad.


Luego un frente institucional de Manta lo contacto para la elaboración de un plan de seguridad para la ciudad, pero siempre se mantuvo en un halo de misterio, no se presentaba públicamente y si lo hacía no dejaba ver su rostro.


El imaginario colectivo


Ya en las calles el imaginario colectivo se encargo de hacer lo suyo, el mito de Martinetti, El Justiciero, rondaba las periferias, lo describían como un gigante de dos metros, de manos enormes, ojos rojos, cabello rubio, vestido de negro, que tenía pacto con el diablo, decían que era un ex policía, al que delincuentes le mataron a toda su familia y por eso ahora buscaba venganza.


Pero la gente común lo veía como un héroe, alguien que hacía justicia aunque extrema, lo cual parecía lo mejor en ese momento, ante tanta impunidad de la función judicial, la incapacidad de la policía y del sistema de administración de justicia.


Pero Montesdeoca había acumulado ya muchos enemigos entre hampones y elementos de las fuerzas del orden, ya que hizo graves denuncias de corrupción dentro de la Policía, lo cual desencadeno cambios abruptos en los comandos locales.


Luego vino la etapa política de Montesdeoca, fundó su propio movimiento, Justicia Libertaria Alfarista, participó como candidato a asambleísta para la constituyente y recientemente aspiró a la alcaldía de Portoviejo, consiguiendo un gran respaldo que lo ubicó tercero en los resultados finales.


Finalmente su vida se apagó la madrugada de este miércoles (15.07.09) cuando junto al chofer llegaba a su domicilio en la ciudadela Los Ceibos del Norte en Portoviejo, desconocidos lo esperaban escondidos.


Cuando el conductor bajo a abrir la puerta del garaje, empezó la emboscada, Montesdeoca recibió la primera descarga dentro del vehículo, herido salió e intentó responder, pero fue rematado.


El carro recibió 44 impactos de bala, Montesdeoca 13, las municiones eran del tipo militar, el conductor que acompañaba al ex candidato a alcalde, está gravemente herido.


La víctima rara vez andaba sólo, siempre lo acompañaba un grupo de 10 guardaespaldas, sobre su vida privada se sabe poco, sólo que estaba casado y deja una niña de 5 años en la orfandad.


En la capital sus seguidores ya preparan homenajes de despedida, para el último mito viviente de esta provincia, que desapareció a los 38 años, tras una vida intensa recorrida siempre en los extremos, de la delicada línea que separa el bien y el mal.


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